Super slim me: La búsqueda de la talla cero

La situación se nos ha hecho extrañamente cotidiana: Modelos que mueren de anorexia, celebridades literalmente en los huesos y niñas de 10 años imitándolas mientras que el resto de la población mundial es cada vez más gorda. Claramente, algo extraño está pasando con nuestra relación con la comida, y éste programa- documental de la BBC (o docu-reality, como les dicen acá) se plantea algunas de éstas interrogantes desde una perspectiva bien cercana.

La premisa es simple: Dawn Porter (30, escritora y periodista inglesa), una mujer súper normal en bastantes sentidos, se embarca en una lucha de dos meses en contra del hambre, la fatiga y su propio sentido común para pasar, desde su curvilínea y saludable talla 42 (talla 14 en Inglaterra) a una superchica talla cero de Estados Unidos, o sea, una talla 34 nuestra.

El plan de acción es una combinación extrema de dos factores: Una dieta de 500 calorías al día, más todo el ejercicio que pueda hacer. Un plan simple pero que en la práctica se va complicando; después de ir a un montón de especialistas (desde nutricionistas a un estilista de estrellas que sólo le propone ropa que no le cabe), podemos ver como va lidiando no sólo con los malestares esperados (el hambre y la debilidad) sino con muchos inesperados, como la depresión, el insomnio, la culpa extrema después de sucumbir a una barra de chocolate y el aislamiento social.

Pronto, envalentonada por el hambre y la ambivalencia que siente ante la situación (ama, como todas las mujeres, la idea de ser flaca, pero odia las consecuencias que su dieta extrema está teniendo en ella), Dawn empieza con experimentos más extremos. Uno de los más impresionantes es ponerse con un stand en un desfile masivo donde muchas modelos adolescentes son reclutadas, y preguntarle a las chicas (sub-16 todas), ¿Cuantas de ustedes bajarían 10 kilos si yo les prometo un contrato de modelos? Como era de esperarse, todas, ya delgadas de por sí, dijeron que harían lo que fuera, incluso vivir en base a manzanas y tomates con tal de la oportunidad de subirse a una pasarela.

Horrorizada ante el panorama y ante los nulos dedos de frente de estas adolescentes, Porter empieza a preguntarse lo mismo que se preguntan los que han cubierto el problema antes que ella: ¿Quienes son los culpables de que endiosemos un tipo de cuerpo y más profundamente, el estilo de vida que asociamos a él?, ¿Son las celebridades, quienes le dan glamour a la talla cero?, ¿Las agencias de modelos, por seguir fichando chicas ultra flacas?, ¿Los diseñadores?, ¿Los editores de moda?,¿Victoria Beckham?, ¿Toda la sociedad, incluyéndose a si misma, quizás? Obviamente, todos los entrevistados aludidos, de distintos ámbitos de la industria de la moda se pasan la pelota entre sí, y lamentablemente, del documental no se obtienen muchas respuestas significativas, lo que sería mucho más interesante para el espectador. Sin embargo, es muy chistoso ver como Dawn va y se para afuera de la agencia de modelos Storm (representante de Kate Moss y Lily Cole entre muchas otras) con una mesa llena de pasteles.

No les voy a contar en que termina su dieta extrema, sólo les puedo recomendar que vean el programa y que al menos, saquemos conclusiones personales acerca de una realidad que no es muy alentadora y nada lejana como muchos piensan. Les dejo los links porque el programa está entero en YouTube (en pedazos), pero sin subtítulos lamentablemente.

Este post fue publicado originalmente en Viste la calle el 04 de Febrero del 2009.

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Los sapeur: Elegancia o muerte

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¿Que pensaríamos de alguien que, a pesar de nacer y vivir en un entorno más que humilde, se viste con una selección de ropa muy cara, elegante, cuidadosamente elegida, y de marca? Seguramente, pensaríamos que es un arribista descarado, alguien muy superficial y un poquito patético. Yo también lo creería, pero cuando conocí el caso de los sapeurs, estos rápidos juicios mentales tuvieron que pensarse un poquito mejor.

 

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En muchos barrios populares de la capital del Congo francés, Brazzaville, puede faltar el agua potable o la electricidad, las casas pueden estar en ruinas debido a los conflictos armados y lo más seguro es que no habrá hospitales ni escuelas, pero nunca faltarán estos verdaderos personajes que siguen la Sapé ( Société Ambianceurs et Persons Élégants).

¿De donde nace ésta sociedad? La llegada de los franceses al Congo, a comienzos del siglo XX, hizo nacer el mito de la elegancia parisina entre los jóvenes que trabajaban para los colonos. La sofisticación y el poder económico de los franceses deslumbraron tanto como sus refinadas maneras en la mesa y su elegancia en el vestir, por lo que la posibilidad de visitar Francia, e imitar sus modos, se transformó en un símbolo de status instantáneo y el sueño de muchos.

Aún hoy, hombres jóvenes y adultos transforman la elegancia clásica en su forma de vida y en su razón de orgullo. Muchas veces, los sapeur pueden andar con miles de dólares encima, desafiando el calor y la humedad, y sus magros ingresos, los que, año a año, juntan para satisfacer esta necesidad. Un sapeur puede ahorrar (y trabajar en condiciones de semi esclavitud) por años para conseguir, por ejemplo, zapatos de 200 euros o un pañuelo de 50. Ésto, porque los verdaderos cultores de la Sapé jamás se dejarían ver por los otros con imitaciones de baja calidad o cosas de segunda mano.

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En un país en el que uno ya es moribundo a los 55 años, los sauper son verdaderas celebridades en sus humildes comunidades. Hablan, caminan y se expresan de forma diferente; son espectáculos andantes, respetados y admirados miembros de la sociedad. Se dice que un sapeur nunca maltratará a su mujer, nunca robará y siempre se conducirá de forma medida y correspondiente a su rango.
A esto hay que agregar, obviamente, el atuendo por el que se caracterizan: Traje a rayas o de colores, chaleco a tono, camisas inmaculadas, zapatos Weston lustrados, y finalmente, todos es coronado por pañuelo y corbata. Nunca deberán ponerse más de tres tonos juntos, y la gestualidad será correspondiente a ese look.

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La precariedad que rodea a estos hombres es lo que más llama la atención.¿En que medida la búsqueda de glamour y elegancia es un arma que les permite vivir – y pasarlo- mejor? ¿O es solamente una ilusión irrisoria que gasta energias y dinero? La respuesta, personal por lo demás, les serán indiferentes a los sapeurs. Porque, de seguro, ellos tienen más estilo que nosotros.

Este post fue publicado originalmente en Viste la calle el 03 de Diciembre del 2008.

Curso express: Carteras para Dummies

El mundo de los bolsos es intrincado y complejo. Cada año se sacan nuevos nuevos modelos que aspiran a convertirse en nuevos clásicos, y que esperan complacer a un público que busca más status que utilidad.
Varias veces, gente a la que no le importan los bolsos me ha preguntado: Coni, ¿Cual es la diferencia entre un Birkin bag y un Kelly? Trataremos de responder estas preguntas aquí en el menor tiempo posible.
Veamos una muestra pequeña de los bolsos de diseñador más famosos de todos los tiempos:

 

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1. 2.55 de Chanel:
Es el bolso insigne de Chanel, y posiblemente, el más copiado de la historia (yo tengo 2). Fue creado en 1955, después de que Mademoiselle Coco fuera al hipódromo, y que se haya fijado en el acolchado de las sillas de montar. Lo bueno de éste bolso, es que se combina con absolutamente todo. Desde jeans y Converse (como Kirsten Dunst), hasta alta costura.

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2. Birkin Bag de Hermès:
Probablemente, el bolso más famoso y codiciado del mundo. Es blanco de constantes referencias hacia él en el cine, la televisión, el hip hop y las celebrities (lo que para algunas personas, ha malogrado la cuota de sofisticación inherente al bolso).
¿Porqué tanto escándalo? Bueno, al parecer lo vale. Primero, porque está inspirado y parcialmente ideado por Jane Birkin, pero además, porque está hecho a mano completamente, y puede ser de cuero de cabra, de cocodrilo, con diamantes, con cerrojos de oro, o en realidad con cualquier cosa que sea de super lujo. Por eso, los precios del modelo básico no bajan de 6000 dólares. Punto aparte es la lista de espera de 2 años que tienen que esperar las posibles compradoras.

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3. Kelly Bag de Hermès:
Nombrado por Grace Kelly (aunque no creado para ella), éste bolso es el epítome de la elegancia clásica. La actriz convertida en princesa lo inmortalizó al usarlo para ocultar su embarazo en una portada de la revista Life en 1950. Por la publicidad, se ganó el derecho de tener su propio bolso, el cual es el favorito de las más conservadoras.

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4. Baguette, Fendi:
Silvia Venturini lo inventó en 1998. Este sencillo bolso pequeño se ha convertido en todo un best seller con casi un millón de unidades vendidas en estos diez años. No es mi favorito, pero los veo en todos lados.

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5. Clutch, varios:
Las clutch se caracterizan, por supuesto, por su falta de mangos, su tamaño (generalmente más pequeño que el resto de las carteras) y forma de cierre (con garritas, aunque no necesariamente). Fue muy popular durante la Primera y Segunda Guerra mundial, y aunque se mantiene como una cartera de noche casi siempre, las más estilosas la usamos de día.

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6. The Hobo, Varios:
El hobo, o el vagabundo, suele ser un bolso grande, de tela flexible, que se cuelga en el hombro para un estilo relajado, perfecto para la playa, o para complementar un estilo hippie-boho- chic. Algunos de los más reconocidos Hobo, son los de Fendi, Marc Jacobs, y los de, aunque lo más importante no es la marca sino la forma.

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7. Saddle bag, Dior:
El saddle bag, o cartera alforja, es uno de los bolsos con más éxito de la casa Dior. Lo más característico de ellos es que nos recuerda a las sillas de montar a caballo. Este bolso es tan importante para ellos, que con ocasión del décimo aniversario de la colaboración entre John Galliano y Dior, en el 2007, el diseñador se inspiró en China, India, Marruecos, México y Argentina para crear una colección de doce Saddlebags, limitados, por supuesto.

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8. Bowling bag, Prada:
Basado, como su nombre lo dice, en los bolsos para bolos, fue un verdadero hit en el 2000, y se le atribuye ser uno de los pilares del actual éxito e influencia de Prada en la cultura popular.

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9. Stam, Marc Jacobs:
Para Marc Jacobs, las celebridades son una oportunidad de diseñar, bautizar y de vender más y más carteras. Este bolso best seller del año 2006, es un homenaje a la modelo favorita de Jacobs, la canadiense Jessica Stam. No sólo ella ha sido beneficiada con este honor, sino una lista considerable de actrices (como Sienna Miller), modelos (como Daria Werbowy o Irina Lazareanu) y otras (como Sofía Coppola).

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10. Downtown bag, Yves Saint Laurent.
Quizás uno de los más recientes it bags, del año 2007. Lo fabricaron en varios tamaños pero fue última moda en su versión extra large. Se lanzó por primera vez para la colección de primavera verano 2006, convirtiéndose inmediatamente en emblema. Los materiales de este bolso son la piel de pitón, la rafia y el charol, y para las más clásicas, piel de ciervo o de búfalo.
Bueno, después de todas éstas carteras… ¿Cual es tu bolso favorito?, ¿Cual sobra y cual falta?, ¿Alguien puede pagarlos, o comprarías tu favorito falso?

 

Este post fue publicado originalmente en Viste la calle el 19 de Noviembre del 2008.

WTF: Odio la moda

Me está pasando algo últimamente que ni yo misma puedo explicar, y para lo cual ya estoy averiguando, en diversos centros holísticos, distintas terapias de última generación. El primero de los pasos para superar este tipo de problemas es admitirlo, asi que lo voy a decir así sin más: Ultimamente, odio la moda…

OK, mentira, en realidad no odio la moda…Sigo viendo colecciones como mala de la cabeza, sigo amando ver revistas, sigo estando pendientes de los looks de todos los que conozco y veo por la calle, sigo memorizando nombres de nuevas modelos como si me estuviera ejercitando para un concurso millonario, y sigo leyendo sobre temas que no le importan a nadie más, pero estoy, cada vez más, odiando el tedioso, aburrido y frustante proceso de ir a comprarme ropa. El mismo proceso que en algún momento fue sólo dicha y alegría, hoy se me hace tan pesado como correr 10k en una mañana de sábado. Tengo algunas teorias sobre esto:

Quizás es porque vivo en un país en constante inflación, en el cual uno de los ítems que más ha aumentado, sino el que más, es la indumentaria femenina. La cifra oficial ubica el alza en algo así como un 20%, pero según mi ojo clínico para estas cosas, es fácil un 45% o más. Y ésto, sumado a que generalmente la ropa de invierno es mucho más cara que en verano, por razones obvias, el ver los precios me tiene permanentemente al borde del colapso.

Quizás, también, es porque trabajo de ésto y sé – o creo saber– cuanto vale de verdad una prenda, o más bien, cuanto le cuesta la ropa a aquellos que venden al público. Hoy en día, pagar el precio de retail por una prenda que vale varios ceros menos, me parece, simplemente, una locura. De hecho, estoy segura que en algún momento va a haber una filtración de éste tipo, algo así como una Wikileaks de la moda, y el mundo de la venta de ropa se va a ir bastante al cuerno.

Quizás, también, es porque todo me parece malo y repetido. No crean que soy simplemente una avara que no es capaz de gastar en sí misma un poco de plata para verse bien, sino que cada vez que voy a comprar ropa, todos los tejidos me parecen demasiado baratos, las costuras demasiado mal hechas, el diseño demasiado obvio y repetido hasta el infinito… Así hasta la eternidad, todo me parece feo, mal confeccionado, y volviendo al punto anterior, nada parece costar, en verdad, lo que cuesta.

O quizás es porque ya no tengo tanto tiempo para buscar y reutilizar. Una de las cosas que más influyó en mi amor por la moda y la ropa, fue la dedicación en tiempo y cabeza que invertí en buscar la prenda perfecta durante eternos paseos de compras de ropa usada, buscando la transformación justa y adecuada que transformara esa ganga de $100 pesos en una hazaña digna de la admiración de varios. Hoy en día, mi tiempo para invertir en éste hobbie se ha visto reducido al mínimo. No es que no ame la ropa usada, es que simplemente, ya no tengo el tiempo para dedicarle.

No me gusta esta situación. Sorry por este larguísimo – y quizás aburrido–  soliloquio personal, pero ahora les toca a ustedes, queridos lectores. Se aceptan, como siempre, opiniones, reclamos, y , sobre todo, consejos… Quiero que me guste comprar ropa de nuevo!!

Este post fue publicado originalmente en Viste la calle el 15 de Junio del 2011.

Vestir para ser distintos/ Vestir para ser iguales

El otro día leía un post en un blog amigo que alentaba a opinar a las lectoras acerca de como se vestía la mujer chilena. Los comentarios se dividían en varios grupos, pero una opinión se repetía dolorosamente: La incapacidad de la mujer chilena de diferenciarse de las demás y poner sus propias reglas a la hora del vestir parece ser una sombra que difícilmente se corrige de una generación a otra. Aunque todas concuerdan que ha habido avances en el tema, la uniformización de las mujeres según su sector parece ser la regla.

Sin embargo, este tema que tantas veces he escuchado en mi vida (Que las shilenas somos super fomes para vestir…yada yada yada) tiene menos que ver con la nacionalidad y con la cultura propia de lo que creemos (o sea que no somos originales ni siquiera para eso). El mecanismo de uniformarnos es tan propio del ser humano como la necesidad de comer y respirar, y es parte de la experiencia colectiva que llamamos sociedad. El ser humano es un ser intrínsicamente mimético, y en ésto parece haber tanto factores biológicos como sociales, que por supuesto tiñen nuestra forma de vestir. Basta con darnos cuenta como a través de la vida, a los niños se les enseña que ciertas prendas, colores y formas son para mujeres y ciertas prendas colores y formas, para hombres. Desde ahí, nunca paramos de preguntarnos si nuestra ropa “es adecuada”,“apropiada” para nuestra situación particular, incluso aquellos que no se pueden llamar a si mismos fashionistas.

Sin embargo, una vez que aceptamos como natural nuestra tendencia a la uniformización, es interesantísimo darnos cuenta como y porqué suceden los momentos en que nos vestimos para distinguirnos. Quizás el primero de los intentos concientes por diferenciarnos de la mayoría son los torpes primeros looks preadolescentes, en los que los niños tratan de distanciarse de la imagen de ellos mismos como prolongaciones de sus padres y comienzan un alejamiento hacia sitios más “extraños” (aunque ese extraño signifique una mezcolanza no muy estética). Éste momento es clave, principalmente porque es una dualidad de las más interesantes que vemos en este sentido. El adolescente (o pre adolescente, whatever) se viste para distinguirse de sus mayores, pero sin duda lo hará también para acercarse a otro grupo de adolescentes con los que quiere mimetizarse. Primer ejemplo del vestir para ser distinto (de tus padres)/ Vestir para ser igual (que tus pares).

Otro momento mágico en donde se da ésta dualidad, de forma quizás un poco menos obvia, es entre las mujeres jóvenes, Quizás el grupo más influenciable por la moda y las tendencias, pero que sin duda, cuenta con un “faro” mucho más claro: Su grupo de amigas. Es cosa de ver éstos grupos en las calles, universidades, bares, etc. Aunque no podamos definir a un grupo de chicas como una “tribu urbana” será fácil identificar el estilo de ellas. Aunque su fisonomía y rasgos sean opuestos, lo más probable es que usen prendas muy similares o dentro de un rango específico. Sin embargo, acá lo más sutil pero presente, es como se diferencian dentro del grupo. Siempre hay una que será más sexy, o más segura, o más tímida, mejor informada o con mayores recursos, pero detalles sutiles la diferenciarán del resto. Segundo ejemplo del vestir para ser igual (ser parte de tu grupo de amigas)/ Vestir para ser distinta (que lata ser 100% igual).

Vamos a otro ejemplo diametralmente distinto. Aquellos que se preocupan de “salir del uniforme”, también caen, invariablemente, en un nuevo uniforme. Quizás más selecto, más elaborado, más específico o visualmente más interesante, puede ser, pero también, la experiencia del vestido partirá de referencias previas y de, al menos, algún grado de mimetismo. ¿Que es Lady Gaga, si no, una remixeada moderna de elementos pop Madonnescos y un montón de recursos de Drag Queen del underground llevados al extremo? ¿Hay algo nuevo en ella que no se haya visto antes en alguna disco gay en plena movida madrileña?

Basta con mirar a nuestro alrededor para darnos cuenta de miles de ejemplos de cómo, permanentemente, todos nos movemos en esa cornisa poco definida del pertenecer y del distinguirse levemente. Por eso les propongo que en vez de tener una mirada superficial y prejuiciosa ante una masa gris de hombres terneados, es mucho más divertido ver cómo todos usamos una u otra cosa para distinguirnos. Porque al final de todo, quien puede lanzar la primera piedra y decir “Yo no me uniformo”. Salta pal lado.

Este post fue publicado originalmente en Viste la calle el 20 de Abril del 2011.