You can´t touch my hair

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Estoy leyendo el libro “You can´t touch my hair” de Phoebe Robinson. Además de recomendarlo MUCHO (está escrito con tanto humor y cultura pop que al rato de leerlo ya quería ser amiga de Phoebe) me ha hecho pensar en un mundo nuevo para mi, con mi pelo tipo Mulán-Pocahontas (mucho, muy liso, pesado): El desconocido, controversial y fascinante mundo del pelo afrodescendiente (de ahora en adelante, pelo negro*).

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¿Cómo una característica física puede ser desconocida o controversial, Coni? Porque si ya para las mujeres en general el pelo es un TEMAZO que nos persigue durante toda nuestra vida, y en el que gastamos cada peso que tenemos, en el caso de las mujeres negras, la carga social de su pelo es aún mayor. No hay en EEUU -según Robinson-una forma de tener una relación sana con el “pelo negro” y hoy, en pleno 2016, aún el resto de la población americana** se relaciona en torno a esta característica con miedo: Miedo al Afro natural por político, miedo a los dreadlocks por marihuaneros, etc, etc etc. La capacidad de las mujeres negras de adaptarse a una sociedad y su belleza es en gran medida evaluada por lo alisado químicamente (Relaxed-relajado) que tienen el pelo y lo europeo que puedan hacer que se vea: A través del relaxing, weaves, pelucas. Y en esos procesos gastan plata, tiempo y lo más importante, partes valiosas de sus vidas.

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Antes de este libro, el único acercamiento que tenía sobre esto era el documental de Chris Rock Good Hair, del cual escribí en su momento. Fue el primero de las obras culturales pop que ví, que abogaban por el derecho de las mujeres negras a liberarse de una imposición tan horrible (el alisado químico es un proceso fuertísimo que se empieza ya en edad preescolar, y que puede causar quemaduras y heridas), y sin embargo, tan establecida a través de los años, pasando de generación en generación. Aunque sin duda, del documental (del 2009) a este tiempo se ha avanzado en hacer un poco más laxos estos estándares de “buen pelo”, el pelo negro sigue siendo discutido y evaluado, y ni siquiera las guaguas millonarias como Blue Ivy y North West se salvan de ello. Es paradójico por decir lo menos, cuando el estándar de belleza por definición de los últimos 5 años son dos mujeres negras: Beyonce y Rihanna. Supongo que podemos promover las características y explotar como sociedad su cuerpo, pero no con todas sus características.

 

En su libro, Phoebe lo explica de una manera mucho más graciosa que yo: “Somos condicionadas desde muy chicas a tratar nuestro pelo natural como un problema que necesita ser solucionado, necesitamos tener un “buen pelo”, y eso significa, un pelo por el cual puedes pasar un peine (…) En los estándares sociales, mi pelo es la bestia de The Sandlot. Es un problema del cual encargarse.” Continúa así, un recorrido biográfico a través de su propia cabellera, desde los 7 años en que su mamá cada domingo calentaba el hot comb para hacer más dócil sus rulitos, pasando por ese pantano inmundo que es la pubertad para todos, hasta el descubrimiento de chicas cool que no alisaban su pelo, sino que lo manejaban en trenzas y dreadlocks.

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No hay que dejar de decir que sin duda se ha avanzado hacia un ideal más abierto en los últimos años. La cultura popular ha avanzado en general hacia un canon un poco más diverso étnicamente y varias figuras populares negras han ido instaurando caminos de representación tanto en hombres como en mujeres. En el libro, y paralelo a su propio desarrollo, Phoebe va enumerando aquellos momentos en la cultura pop que el “pelo negro” tuvo highlights tan importantes que cambiaron la forma de ver el mundo de la black beauty. Diana Ross & The Supremes con sus Bouffants y Bobs sesenteros, el afro combativo de Angela Davies, el pixie de Halle Berry en los Oscar, hasta llegar al momento en que todo cambió y que ella proclama como el momento definitivo de la historia femenina negra en la telesivión: La escena en que Viola Davies en How to get away with murder, se saca un peluca, revelando su pelo natural, antes de preguntarle a su marido (SPOILER!!!!): “¿Por qué está tu pene en el celular de una chica muerta?”  Estoy de acuerdo, ese momento es genial. No sólo porque, tal como dice Phoebe Robinson, si vas a decirle algo así a tu marido hay que estar sin peluca, sino que nunca antes se mostró un momento tan íntimo de una mujer afroamericana en la televisión.

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No me queda más que recomendarles nuevamente el libro, hasta donde yo sé está sólo en ingles y está bien barato para Kindle en Amazon.

* Claramente desde ahí en adelante me refiero a pelo negro como afrodescendiente, no pelo de color negro.

**  notamericalesd

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