Color y moda | De la necesidad a la predicción.

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Foto: Pexels.com

El color nos define como seres humanos y también define la cultura de consumo. De negro, de flúor, de dorado. Lo que queramos representar es posible eligiendo el tono adecuado. Pero ¿es siempre tan libre nuestra decisión? Desde la antigüedad han existido restricciones para ponerse tal o cual color. Hoy, no es muy distinto. La industria de la moda también nos impone qué usar, pero, ¿Cómo lo hacen?

Es difícil imaginar un planeta sin color. Mucho menos podemos imaginar la industria de la moda sin este pilar fundamental. La manera en que éste ha jugado su rol e influencia, eso sí, ha variado desde lo más básico hasta llegar a hoy en que dentro de su producción, desarrollo y consumo hay poco de azar. Sin embargo, poco sabemos de cómo los colores influyen en nuestras elecciones de compra y de cómo nos son impuestos para provocar nuestro deseo.

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La belleza del momento

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Foto: Old Book Illustrations

It has been said that beauty is a passport — but it’s not, it’s a visa, and sooner or later it will run out.

Julie Burchill

Todos somos bellos en el fondo. Eso nos han dicho. Hermosa utopía que choca con la realidad una y otra vez: La sociedad, las industrias multimillonarias de la belleza y la moda, e incluso la ciencia nos dicen otra cosa. La belleza existe, se puede clasificar y establecer en cuanto a parámetros raciales, de género, de edad e incluso matemáticos. Pero ¿qué significa ser bello hoy?

Como casi todas las mujeres occidentales, he sentido mi vida entera que tengo que ser bella. Al menos lo más posible dentro de lo que se pueda. Pero ¿qué diablos significa ser bonita? ¿Quién establece quién lo es y quién no?

Parece una locura dedicar tanto dinero, tiempo, sudor, tinta y lágrimas a un concepto tan irreal. Reconocemos la belleza cuando la vemos, la juzgamos en los demás todo el tiempo, pero no podemos soportar la idea de ser observados con la misma dureza. Hay algo en lo hermoso que nos atrae de forma compulsiva, no importa si somos los más superficiales de la cuadra o unos intelectuales consumados. La belleza, tanto la propia como la ajena nos obsesiona a todos, y así a sido desde el principio de la cultura. El hombre lleva hablando de “Lo bello” desde tiempos inmemoriales y el tema está lejos de estar cerrado, simplemente porque la belleza no sólo cambia de valores y de cánones cada cierto tiempo en ciclos que no paran de evolucionar. Basta con ver los miles de estudios, libros, post y papers universitarios que se le dedican al tema desde todas las disciplinas. Lo vemos también, en la diversidad de temas que hoy definen lo que nos parece, en este momento y en nuestra cultura, lo bello.

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Subculturas urbanas y estilo: La moda de la adolescencia

Muchos de nosotros pasamos por la adolescencia adscribiéndonos a alguna tribu urbana. Para algunos, esta especie de grupo contenedor-segunda familia es tan clave en el desarrollo personal que termina definiéndolos para siempre. Pero ¿qué pasa cuando la tribu urbana basa su existencia en la moda? ¿Marcará nuestro estilo incluso en la adultez?

Hay pocas cosas más confusas que ser adolescente. A la revolución hormonal propia de la edad y del desarrollo se le añade la exploración del mundo propio y externo. El hecho de elegir un grupo durante este periodo es totalmente natural y también sujeto de investigación de muchas disciplinas.
Si hablamos de estos grupos desde la perspectiva de la moda, podríamos partir por los temas de forma. La primera de las interrogantes que nos presenta la dualidad adolescencia-tribu urbana es ¿por qué un adolescente elige tal o cual grupo como contenedor de su vida social? ¿Es por admiración e imitación a sus ídolos? ¿Usan el estilo para demostrar su rebeldía antelos valores de los adultos? ¿Hay algún tipo de reflexión al tomar estas decisiones o solo lo hacen por una imposición social? Todas estas propuestas pueden tener adscritos, por la simple premisa de que no hay dos adolescentes iguales.

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¿Qué tipo de compradora eres?

Historia de la vida real: Vivo muy cerca de la zapatería con mejor precio-calidad de Buenos Aires. Como compradora compulsiva rehabilitada, ya tengo establecido mi patrón de compra, que debo respetar si es que vivo tan cerca de éste secreto mejor guardado (Y si es que quiero llegar a fin de mes): Miro con atención, me pruebo, me voy, y si después de varias horas (o dias en algunos casos) sigo pensando en ese par de zapatos, voy y los compro. Así nunca tengo arrepentimientos raros y zapatos olvidados en el fondo del clóset.

La última vez que pasé por mi zapatería amiga, había una chica probándoselo TODO. Desde los zapatos más glamorosos, caros e inutilizables, hasta hawaiianas de goma. Las tres vendedoras se miraban entre sí con cara de Mátenme. Me fui, y como es mi costumbre, volví en un par de horas. La chica seguía ahi, probándose hasta los zapatos de saldo y los de invierno. Claro ejemplo de la compradora indecisa en niveles patológicos.

 

Toda esta situación me hizo pensar en los tipos de compradoras que podemos ser: Aquellos tipos que conozco, que he visto o que he sido en años y años de shopping. Posiblemente haya millones de grupos y subgrupos, pero éstos, para mi, son los más representativos:

La indecisa: Posiblemente, la chica del ejemplo de arriba es miembro honoraria, con carnet y vale de estacionamiento gratis del grupo de las compradoras indecisas. Este tipo de compradora no sabe muy bien que es lo que les viene, ni cual es la tendencia, y antes de darse por vencidas en éste tema que no les interesa y las confunde, van a las tiendas, se prueban todo y generalmente no lo pasan muy bien. Si tiene una personalidad fuerte, es posible que se vaya de la tienda con las manos vacías y la frente en alto, si no, lo más probable es que salga de la tienda con una prenda que no le gusta, pero que la vendedora prácticamente la obligó a llevar.

La influenciable: Compra generalmente porque está aburrida, porque vino acompañando a la amiga y ella le dijo que porqué no se lleva algo. Es carnada fija para las vendedoras con ambición y con sueldo a comisión (pronto haremos una clasificación de ellas), y es prima-hermana de la indecisa. No se siente muy segura de sus conocimientos, pero si a alguien le gustó como le quedaba el vestidito, seguro no le queda tan mal. Obviamente, una vez que use la prenda, estará atenta al efecto que produce en los demás. Si es un éxito, no se lo saca en 3 semanas. Si nadie le dijo nada, al fondo del clóset para siempre.

La pragmática: Disciplinada, sabe perfectamente que ropa le queda bien y cual no, que tendencia va a usar esta temporada y cual no, y con cual pantalón, zapatos y accesorios va a combinar todo lo que está mirando. Verdadera Rain man de las compras, sabe que tiendas están en su presupuesto, a cuales entra sólo en liquidaciones y a cuales no puede aspirar ni en 12 cuotas. Suelen tener pocas deudas relacionadas con la ropa, y prefiere calidad antes que cantidad. También, no se porqué, suele comprar sola, y en horarios distintos a los demás (jamás en un mall el dia domingo a las 4 de la tarde).

La amante de la ganga: Es cierto, compra (muchas) cosas baratas y por ésto, en ciertos momentos  es causa de envidia mortal departe de sus familiares y amigas. Pero junto con esos verdaderos tesoros que encuentra a punta de tesón y esfuerzo, también encuentra verdadera basura que compra sin pensarlo dos veces. Es que estaba baratísimo, no para de repetir. En algún momento lo voy a usar. La respuesta es, como todos sabemos, NO. Jamás vas a usar ese cortaviento verde limón de hombre o ese vestido cuatro tallas más chico que el que te corresponde.

La marquera: Va y se encierra en 1 o 2 tiendas en las que es compradora fiel. Las vendedoras la conocen (siempre va al mismo local, obvio) y compra en cantidad casi apenas cambian los percheros de la nueva temporada. Una forma de reconocerla es que en su casa tiene un sólo tipo de bolsa (la de su tienda favorita). A pesar de que puede parecer una compradora racional y planificada,  ¿Alguien puede ser feliz viéndose igual que el lookbook de una marca? Suelen tener un estilo cumplidor y agradable, pero sin grandes muestras de creatividad o estilo personal.

Ésos son algunos de los grupos de compradoras que más me rodean, pero sin duda, podemos encontrar mezclas, subgrupos y distintos grados de cada uno en cada persona.  Y ustedes, lectoras VLC, ¿A que grupo pertenecen?

Este post fue publicado originalmente en Viste la calle el 16 de noviembre del 2011.

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Ask Coni: ¿Que tipo de falda uso?

Hace poco, con un amigo, hablábamos de lo afortunadas que somos las mujeres al tener en nuestra opciones de guardarropa a las faldas y vestidos. Para él, era increíble que teniendo ésta opción disponible, la mayoria de las chicas usara jeans todo el tiempo. Y si, desafortunadamente, el tema de las faldas siempre  ha detenido en seco a varias generaciones de mujeres. No tengo idea porqué, pero hay demasiadas mujeres que simplemente no las usan, o las usan muy de vez en cuando, en ocasiones muy alejadas, muy formales y con verguenza. Son sólo piernas, chicas!

Este tema me ha perseguido por años, y cuando he reunido el valor para preguntarle a una chica (sutilemente, obvio, no soy una bitch) del por qué no usa faldas ni vestidos, siempre me han dicho que no saben cual les queda bien. Afortunadamente, y como nunca, esta primavera hay opciones para todas. Y cuando digo todas, me refiero a TODAS, ya que nos enfrentamos a una temporada ecléctica como pocas. Hoy están a nuestra disposición desde las minis más reveladoras hasta aquellas faldas que hace un par de temporadas no hubieramos usado por miedo a parecer fanáticas religiosas. Todas tienen su oportunidad ésta primavera, y por extensión, hay una para cada una. Veamos.


La maxi: La más extrema de las polleras extremas. Llega hasta el tobillo y más allá. Indispensable es usarlas, en lo posible, con algún grado de taco, ya que puede acortar las siluetas cortitas aún más. La actitud al usarla es indispensable, y en éstos tiempos convulsionados e ideológicos adquieren hasta cierto sabor early seventies extra.

La plisada: Lleva entre nosotros un tiempo debido a la fiebre Ballerina. De tela liviana, es perfecta para las temperaturas elevadas y me atrevería a decir que es la opción de las más chic.

De jean: Laguna Beach nos acostumbró a que la mini de jean rotosa era la opción veraniega por autonomasia. Por suerte hemos dejado atrás esos tiempos oscuros, y la que actualmente me tiene ganado el corazon es aquella un poco más larga, de un lavado más oscuro y un poco más sofisticada, lo que la hace un poco más versátil en situaciones y en rangos etarios (Yo desde hace un par de años relegué las minis de jeans al fondo del clóset).

Linea A: Un clásico que simplemente no dejamos ni dejaremos de usar. Femenina hasta decir basta, es la adecuada cuando se quiere rockear un look vintage. Mezclado con flats y colores pasteles, resulta simplemente perfecta, aunque si se quiere hacer un upgrade, los zapatos tipo Pump con taco son la opción.

Mini: Por supuesto, esta temporada las minifaldas no están fuera de la tendencia, y al parecer, nunca lo estarán. Mis favoritas de este tiempo son aquellas que agregan interés al look, a través de estampados gráficos interesantes o por texturas poco usuales, como telas brillantes, lentejuelas, etc.

Columna: Una opción un poco más sofisticada de la Maxi es la falda estilo columna. Aunque aún no es muy vista, es una opción muy cómoda de usar, ya que es casi lo mismo que andar con pantalones. Asi mismo, resulta perfecta con cualquier tipo de zapatos planos, como ballerinas o sandalias. También, en una opción más sofisticada, con el zapato adecuado se transforma y se convierte en una falda perfecta para ocasiones más formales.

Tulipán: Es una opción que empezamos a ver hace un par de temporadas en todas las tiendas. Por lo novedoso de su forma, se transformaron en un comodín de las ocasiones formales en los guardarropas de muchas. Es, sin duda un corte difícil de usar , ya que acentúa caderas y cintura al mismo tiempo (Danger!), y aunque a mi la explosión tulipán me parece y me pareció siempre un poco sobrevalorada (no todas pueden usarla) , me parece que aún sigue siendo una opción novedosa para el uso de faldas y vestidos.

Fotos: ASOS.com

Este post fue publicado originalmente en Viste la calle el 16 de octubre del 2011.

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Las mujeres que no aman la moda (pero que la moda las ama a ellas)

De acá hace un tiempo, me he sentido increiblemente lejana a aquellas it girls que las revistas de moda nos indica amar. Sienna Miller, Kate Bosworth e incluso Alexa Chung (quien me convenció durante un  tiempo, pero que finalmente vi como lo que es, sólo una chica flaca más). Todo ese desfile de “íconos de la moda”, son solo it girls. Chicas jóvenes y moldeables que presentan con dignidad el Zeitgeist de su tiempo. Fácilmente intercambiables en esta industria que siempre busca lo nuevo.

Las verdaderas mujeres con potencial de ícono, y que, en mi opinión,  las marcas de lujo deberían estar enalteciendo, son aquellas que no necesariamente aman la moda sino que la moda las ama a ellas. Eso es, lo que a mi (me está pareciendo) hace falta en los medios, la publicidad  y los blogs. ¿Que me importa a mi que una veintiañera quiera usar tal o cual prenda, si yo hubiera tomado la misma opción?, Lo que quiero ver, ahora al menos, son aquellas mujeres que están fuera del círculo de la moda, y que no pueden contener su estilo personal. Mujeres, que, con sus años a cuestas, son verdaderas guaripolas del estilo real.

Si me permiten la patudez de dar consejos a casas de moda centenarias (a ti te hablo, Karl), no dejen en veintiañeras anoréxicas el peso innegable de su legado. Coco no lo soportaría. Dejen su legado en Mujereres de verdad, como éstas, en mayúscula, con pasado, errores y virtudes.

Diane Keaton: No sólo se ganó su estatus de ícono en los setenta con Annie Hall, sino que ha sido una de las más constantes en su establecimiento de su estilo personal. Con sesenta años y una carrera vigente que ha desarrollado a su antojo, no representa sólo moda (en su propio estilo), sino también vigencia, sexo y humor, en un momento en que pocas mujeres de su edad pueden.

Tilda Swinton: Con cincuenta y un años cumplidos, Tilda presenta el sueño de cualquier diseñador de ropa. Larga, estilizada como pocas, palidísima y con impronta Avant garde, puede ser musa de cualquiera. Ya ha aprovechado éstas carácteristicas en publicidad y editoriales de moda, pero ¡No es suficiente! Queremos más.

Patricia Clarkson: Cada vez que la veo en una película, no puedo evitar pensar en lo bella, tranquila, relajada y llena de humor que me resulta esta señora, y adoro que mantenga el pelo rubio y largo como una quinceañera. El cuerpo la acompaña, obvio (La vieron en Whatever Works?), pero es, claramente, mucho más lo que transmite.

Christine Lagarde: Una opción extraña, lo sé, pero si hay una mujer que estoy esperando que alguna casa de moda le ofrezca un contrato de publicidad es a esta abogada francesa, actual directora del Fondo Monetario Internacional. Combinación de inteligencia con elegancia (francesa innata, que duda cabe),  me imagino que puede vender lujo como ninguna veintiañera fome puede.

Esas son las “chicas” que tengo en mi cabeza, pero sin duda, hay un montón de mujeres interesantes, elegantes y que nos transmiten más que el-gimnasio-es-mi-trabajo allá afuera. ¿Cuales se les ocurren a ustedes? ¿Tenemos algún ejemplo nacional entre éstas mujeres fuertes y glamorosas sin esfuerzo?

Este post fue publicado originalmente en Viste la calle el 9 de noviembre del 2011.

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Prenda controvertida: La jardinera ¿Si o no?

En mi vida, he dicho varias (demasiadas, quizás) las palabras jamás-me-verán-vestida-con-eso. Algunas de estas declaraciones se siguen manteniendo hasta la actualidad, como mi odio declarado al gorro vaquero (lo sigo manteniendo, jamás me verán con uno, no importa cuantas veces Madonna lo “reinvente”). También, he hecho otras concesiones en pos de la moda, como el jean con jean, las botas inspiradas en lo vaquero (no vaqueras de por si, ese look me para los pelos) y las maxifaldas. Ahora, una “nueva” prenda volvió en los últimos tiempos, en que el denim alcanza los más variados estilos, y éste dilema de nuevo asalta mis dudas: La Jardinera, ¿Puede transformarse en una prenda cool, o no? Lo digo porque yo misma era una gran fan de las jardineras, hasta los 6 años aproximadamente. De ahí pasaron muchas cosas, yo crecí, volvió la democracia, y parecía que hasta ahi no más habían llegado.

 

Pero volvieron. Y como ya lo hemos dicho antes, el look Boho-setentero imperante nos traerá varias mini tendencias, en las que nos encontraremos con dilemas parecidos. La ruta del hacer fashion una prenda tan caída en desgracia es difícil, pero en defensa de la jardinera, ésta sólo parece la progresión natural -en clave denim- de los enteritos que ya llevan bastante tiempo dando vuelta por las tiendas, a pesar de que, en mi opinión, todavía no convencen del todo a la gran mayoría del público femenino. Incluso, la jardinera se posiciona como una opción incluso más simple de usar, más cándida y más juvenil, sobre todo cuando es jardinera-vestido y jardinera short (el look hasta el suelo me parece un poco más dificil de llevar a cabo de forma exitosa, no les voy a mentir). Como las marcas parecen estar abocadas totalmente a sacarnos las dudas con la famosa prenda, ya podemos ver en varios lookbooks de marcas ligadas al mundo de los jeans como usarlas: Basándose en las tres formas principales de la jardinera. Los jeans, el short y la falda.

Jeans. La más complicada de las opciones, para mi gusto, ya que marca cualquier figura un poco más llena en caderas y trasero. Como segundo problema a considerar es la posibilidad de vernos como un gran pedazo de mezclilla con pies, sin embargo, creo que usándola de la misma forma que combinábamos el exceso de azul en la tendencia jeans más jeans podemos salir airosas. Lo ideal es combatir la gran cantidad de tela con piel desnuda, usando sólo camisetas simples debajo, mantener los accesorios al mínimo, e incluso, si el corte aplica, arremangándolos. Accesorio sugerido: Capelinas o Pamelas. Así nos podemos ver igualitas a una ilustración de Sarah Kay del álbum Te quiero de Salo (ups… se me cayó el carnet).

Shorts: La opción más cómoda para usar las jardineras, primero porque son shorts y segundo, porque olvidamos el tema del gran mounstro azul. En este caso, hay más opciones para combinar, con mangas largas o cortas, chaquetas (por favor, no de mezclilla) y zapatos variados. Incluso, podemos combinar con estampados como poleras rayadas marineras, camisas escocesas, blusas con volados, etc. Al tener las piernas al aire, podemos complejizar la parte de arriba. Hay mucho más donde jugar por acá y es más fácil que resulte sentador, mientras se tengan buenas piernas.

Mini: La jardinera con falda larga, la verdad, no me parece una opción (aunque tendría que verlo, pero de sólo pensarlo, mmm, mejor que no). En este caso, la mini puede ser una opción muy linda y práctica de usar la tendencia en dias de primavera, y tiene las mismas posibilidades que el short, incluso, puede ser, en sus versiones más pulidas (como la primera de la foto) una opción más formal y arreglada. El único problema que tengo con la mini-jardinera, es más que nada práctico, ya que mientras una mini normal se controla perfecto con un poco de soltura, una mini que parte desde los hombros, y que aparte tiene una caída rígida como la de la mezclilla, muy probablemente en algún momento del dia nos tenga mostrándo más que seguridad. En todo caso, con unos hot-pants abajo, estamos OK (este tip viene de cerca, hágame caso).

Fotos: StuddedHearts/ Chictopia/ ASOS.

Este post fue publicado originalmente en Viste la calle el 24 de agosto del 2011.

 

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